La evaluación mejora, no sanciona

El fin de todo poseso académico está ligado al aprendizaje y desarrollo de competencias que permitan un adecuado desenvolvimiento frente a las exigencias de la sociedad, sin embargo, a menudo se pueden ver estudiantes luchando por el cambio de una nota a fin de no perder una materia o curso académico, pareciera que les importara más esa calificación que los mismos aprendizajes, es posible que esta forma de pensar se deba a la manera en que los docentes proyectan los procesos de evaluación en sus estudiantes.

Para un correcto proceso de evaluación debemos reconocer que el ser humano es disímil por naturaleza en todas las áreas de la vida, esta es la razón por la que se encontraran en los estudiantes un sin número de habilidades, destrezas, talentos… al igual que dificultades y ritmos diferentes de aprendizaje.

Según el psicólogo y neurólogo Howard Gardner, existen 7 tipos de inteligencias a las que llamó inteligencias múltiples, donde se evidencia claramente que no hay un ser humano más inteligente que otro, por el contrario, las inteligencias de cada individuo se complementan unas a otras, a fin de alcanzar un propósito social, por lo tanto, cuando los estudiantes son sometidos a una misma forma de evaluar, se está incurriendo en un error que atenta contra el carácter de inclusión y diversidad, temas que han sido muy controversiales en los últimos años en Colombia.

Cuando los estudiantes caen en el error de estar más pendientes de su calificación que de los aprendizajes en sí, se podría decir que los docentes están realizando un trabajo a medias, ya que al evaluar descubren las dificultades y habilidades que los estudiantes presentan en torno a los aprendizajes, pero no es aquí donde termina la evaluación, por el contrario, este es el inicio de un transcurso que permitirá realizar ajustes progresivos a la metodología o procesos pedagógicos, con relación a las necesidades de los estudiantes, los cuales se ven reflejados en la planeación, logro de objetivos, contenidos y materiales de apoyo para el propósito curricular, la evaluación se debe llevar a lo largo del proceso de aprendizaje para ayudar a superar las dificultades o explotar las fortalezas.

Un correcto proceso de evaluación debe permitir la observación, recoger, describir, analizar, mejorar e introducir cambios que son necesarios para un adecuado proceso de aprendizaje, bajo características flexibles, integrales, continuas, cooperativas e individualizadas.

Diego Armando Santos Fabra.

Véase también

http://estadonacion.or.cr/files/biblioteca_virtual/educacion/004/leon-evaluacion-preescolar.pdf

http://depa.fquim.unam.mx/amyd/archivero/INTELIGENCIASMULTIPLES_1157.pdf

http://ict.edu.ar/renovacion/wp-content/uploads/2012/02/Gardner_inteligencias.pdf

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