Incertidumbres de la educación del mañana

En muchos escenarios se ha podido escuchar que “el conocimiento es poder” buscando promocionar con ésta frase la necesidad de prepararnos académicamente, a fin de ingresar a una lucha por la potestad política y económica, colocando como el mejor camino la educación, la cual ha sido establecida como un derecho fundamental para nuestros niños y jóvenes, pero… ¿Será que nuestro sistema educativo va por buen camino?

Pensar que la adquisición de nuevos conocimientos garantiza el acceso al poder, se ha convertido en la actualidad en una utopía para muchos de los jóvenes, que se incursionan en un sistema educativo bajo unos principios y prácticas que carecen de sentido en esta nueva era tecnológica, donde el docente continua siendo el encargado de llevar y transmitir un conocimiento que en su mayoría no apuntan a la resolución de los problemas claves del mundo, de hecho, “a este problema universal está enfrentada la educación del futuro porque hay una inadecuación cada vez más amplia, profunda y grave por un lado entre nuestros saberes desunidos, divididos, compartimentados y por el otro, realidades o problemas cada vez más poli disciplinarios, transversales, multidimensionales, transnacionales, globales y planetarios”( Edgar M,1999,p.15). El mundo ha evolucionado y ahora los saberes se encuentran a la mano de cada individuo, es hora de que la educación de un giro real a sus prioridades.

Si en realidad el conocimiento es la fuente del poder, ya está a disposición de todos aquellos que puedan acceder a la internet a través de cualquiera de las múltiples herramientas tecnológicas existentes, pero la gran realidad es que a los jóvenes de la mayoría de los establecimientos educativos en Colombia no se les están brindando la posibilidad de desarrollar las competencias pertinentes para acceder a los conocimientos, ejemplo de éstos son todos aquellos bachilleres, que después de pasar un examen de admisión en cualquiera de las universidades públicas de nuestro país para una carrera de formación virtual, terminan desertando del proceso debido a que nunca fueron preparados durante su formación básica y media académica para acceder al conocimiento de esta forma.

Otra cara de la moneda muestra que son muchos los jóvenes que terminan su bachillerato, sin tener claridad sobre cómo afrontar su futuro, con proyectos de vida que carecen de bases sólidas para incorporarse en la competitividad laboral, muchos inician y terminan carrera que no les brindan solución a sus situaciones económicas precaria, ya que acceder a un empleo no depende sólo de los estudios que tengas, en estos momentos hay muchos títulos para pocas vacantes, así que la expresión “el conocimiento es poder ” pierde su sentido.

Las competencias que necesitan las nuevas generaciones de bachilleres, deben estar encaminadas hacia el acceso a los conocimientos y cómo utilizar estos para mejorar el bienestar propio aportando a su vez a la sociedad, aunque esto hace parte de las metas en los establecimientos educativos, no se ven reflejadas debido a los rápidos cambios que exigen las necesidades educativas y a lo lento en que se adaptan y se apropian los currículos, por lo que es importante romper estas brecha a fin de tener generaciones que dejen de pensar que el mero conocimiento es poder, lo que se necesitan son personas que usen esos conocimientos de forma creativa para generar cambios positivos, bajo una mentalidad emprendedora, con capacidades autodidactas forjadas en la disciplina.

Diego Armando Santos Fabra  

 

Véase también

http://unesdoc.unesco.org/images/0011/001177/117740so.pdf

 

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